
Tantos años sin escribir, tantos años pensando que todo había terminado... Y no es así.
Jonathan, el padre de mis hijos, el amor de mi vida, falleció hace unas semanas.
Oh, ¿Como expresar todo el dolor de mi corazon y la angustia de mi alma?
Florence ya tiene quinze años, aun asi su corazón al igual que el mio no pudo soportar tanto dolor. Dias oscuros y llenos de tristeza llenaban nuestra bella casa; y cada semana una rosa blanca reposaba en la tumba de mi amado. No hay semana que Florence no vaya a poner una rosa a sus pies.
Me comunicaron que Jonathan murió por falta de sangre en las venas.
Y mis recuerdos volvieron a la mente, recordando la cruel y oscura aventura que hace años vivimos. Deseo que nunca mi pequeña hija paso por tal situación algun dia.
Pero creo que mis deseos no seran cumplidos esta vez... Ayer, Florence volvió con una gran sonrisa en sus labios rojos, abrazándose con dulzura y emoción a la vez:
-¿Que pasa, querida? ¿Han ido bien los estudios?-sonreí.
-Si, mama... ¿Pero sabes que es lo más maravilloso que me ha pasado hoy?-sus ojos resplandecían.
-No; ¡Explícame, pequeña!-reí observando su tierna mirada.
-He conocido a un hombre-se sonrojó-a un hombre fantástico y misterioso...-
-¿Un hombre? ¿Y dime, como es? ¿Dónde lo conociste?-pregunté ansiosa y curiosa. El corazón me dolía melancólicamente recordándola de pequeña cuándo paseaba por el parque.
"Mi niña empieza a crecer" pensé.
-En el parque. Estaba sentado en un banco, con los ojos fijos a una novela historica...-elevó la mirada, recordándolo-...llevaba un vestido negro, con una larga capa del mismo color. Me miró. Tenía unos preciosos ojos color miel como lobo salvaje. Su pelo oscuro llegaba a los hombros, definiendo su perfecta piel palida. Su sonrisa era espectacular, y por un momento perdí el mundo de vista. Sólo estabamos él y yo...-me observó maravillada-...no es fantástico?-
...Y mi pesadilla empezaba en aquel preciso momento.
Esa misma noche, un murciélago bailaba junto a la luna a la ventana de Florence.
Jonathan, el padre de mis hijos, el amor de mi vida, falleció hace unas semanas.
Oh, ¿Como expresar todo el dolor de mi corazon y la angustia de mi alma?
Florence ya tiene quinze años, aun asi su corazón al igual que el mio no pudo soportar tanto dolor. Dias oscuros y llenos de tristeza llenaban nuestra bella casa; y cada semana una rosa blanca reposaba en la tumba de mi amado. No hay semana que Florence no vaya a poner una rosa a sus pies.
Me comunicaron que Jonathan murió por falta de sangre en las venas.
Y mis recuerdos volvieron a la mente, recordando la cruel y oscura aventura que hace años vivimos. Deseo que nunca mi pequeña hija paso por tal situación algun dia.
Pero creo que mis deseos no seran cumplidos esta vez... Ayer, Florence volvió con una gran sonrisa en sus labios rojos, abrazándose con dulzura y emoción a la vez:
-¿Que pasa, querida? ¿Han ido bien los estudios?-sonreí.
-Si, mama... ¿Pero sabes que es lo más maravilloso que me ha pasado hoy?-sus ojos resplandecían.
-No; ¡Explícame, pequeña!-reí observando su tierna mirada.
-He conocido a un hombre-se sonrojó-a un hombre fantástico y misterioso...-
-¿Un hombre? ¿Y dime, como es? ¿Dónde lo conociste?-pregunté ansiosa y curiosa. El corazón me dolía melancólicamente recordándola de pequeña cuándo paseaba por el parque.
"Mi niña empieza a crecer" pensé.
-En el parque. Estaba sentado en un banco, con los ojos fijos a una novela historica...-elevó la mirada, recordándolo-...llevaba un vestido negro, con una larga capa del mismo color. Me miró. Tenía unos preciosos ojos color miel como lobo salvaje. Su pelo oscuro llegaba a los hombros, definiendo su perfecta piel palida. Su sonrisa era espectacular, y por un momento perdí el mundo de vista. Sólo estabamos él y yo...-me observó maravillada-...no es fantástico?-
...Y mi pesadilla empezaba en aquel preciso momento.
Esa misma noche, un murciélago bailaba junto a la luna a la ventana de Florence.


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