El invitado de Drácula

Personajes: Dràcula y Jonathan.
[ Jonathan esta dormido en el coche. Se despierta y empieza la voz en off que relata su diario. Llegan a un patio espacioso, propiedad del castillo del conde. Era de noche, i Jonathan miraba con asombro todo a su alrededor.
Una gran portalada estaba frente a él. Se oyen unos pasos firmes detrás del portal y una luz aparece por una ranura. Un caballero anciano aparece delante de Jonathan.]
ANCIANO: ¡Sea bien venido a mi morada! ¡Entre en el castillo por su propia voluntad! (estiende la mano y Jonathan la recibe)
JONATHAN: ¿El conde Drácula?
DRÁCULA: (se inclina) Sí, soy el conde Drácula; y le doy la bienvenida a mi casa, señor Harker. Entre, entre. La noche es fría, y ciertamente usted necessitará descansar, y comer algo... (coge una lámpara y las maletas de Jonathan con destreza) No, señor. Usted es mi huésped. Es tarde y mi servidumbre ya se ha retirado.
[Se cierra el telón. Se abre y encontramos a los dos personajes estan en una gran sala con una larga mesa tendida y una chimenea. Jonathan come y Drácula esta sentado junto el fuego]
DRÁCULA: Cene a gusto. Yo ya lo hice antes, le ruego que me perdone... (Jonathan le entrega la misiva sellada de Hawkins a Drácula, que lo lee y sonrie entregandosela para que la lea tambien. Jonathan come y Drácula empieza a formularle preguntas respecto al viaje)
[El joven desvía su mirada hacia el ventanal, y se escuchan los aullidos de los lobos del valle. Drácula escucha con emoción.]
DRÁCULA: ¡Escúcheles! ¡Son los hijos de la noche! ¡Sus aullidos son como música para mis oídos! (Jonathan lo observa extrañado y Drácula rectifica lo dicho) Los hombres de ciudad jamás podrán experimentar los sentimientos que agitan a un buen cazador... (Se levanta bruscamente) Usted estará fatigado.
Duerma, pues, lo que el cuerpo le pida... ¡Y que sus sueños sean felices! (Se inclina cortésmente, le cede el paso, apre la puerta y hace pasar a Jonathan a su habitación)
[Se cierra el telón. Se abre. Jonathan se halla en un rincón de la habitación, sentado al borde de la cama, observando la luna llena. Habla con él mismo]
JONATHAN: Me encuentro sumido en un mar de dudas, de temores... Me asaltan unas ideas muy extrañas... Rarísimas, que no me atrevo a formular con toda claridad.
¡Que Dios me proteja, aunque sólo sea en favor de mis seres queridos! (Jonathan se ve iluminado por la luz de la luna)
[Se cierra el telón]


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